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La casa del Marqués de Bajamar

mayo 2, 2024

El 10 de marzo falleció Antonio Porlier, VIII Marqués de Bajamar. En 2012 el Marqués decidió donar a la Ciudad de Corella la casa situada en la Plaza de España, una casa de la que podríamos decir que era la casa del marquesado. Marquesado ya extinguido.

Antonio Polier podía haber vendido la casa, como hizo en vida en los últimos meses él o su testaferro con las pertenencias de valor que contenía la casa. También podía haber donado a una institución religiosa, como hizo con todo lo que había en la casa con escaso o nulo valor.

Pero Antonio Porlier decidió en su momento donar la casa al pueblo de Corella. Como grupo político presente en el Ayuntamiento, tenemos y queremos dar las gracias por su gesto, porque después de una gran inversion, y en consenso entre todos los grupos municipales presentes en el ayuntamiento y consulta a diferentes grupos sociales, el inmueble se podrá dedicar a diferentes servicios municipales.

Pero este agradecimiento a Antonio Porlier no deja de lado el servicio que su abuelo, el VI Marques de Bajamar, prestó en Corella al golpe de estado del 18 de julio de 1936.  Como edificio municipal debe, además de agradecer en el formato que se estime a Antonio Porlier su legado, recordar como lugar de memoria histórica la vivienda, que en sus “cuartos”, en los días posteriores al golpe de estado, albergó como cárcel a numerosos corellanos presos entre sus muros.

De manera especial, el ayuntamiento debe recordar a los 27 corellanos que el 15 de agostos de 1936 salieron de la casa de madrugada, conducidos en camionetas, llegaron al alba a los muros del cementerio de Milagro, donde fueron asesinados. Masacrados tan solo por pensar distinto a quienes se alinearon con los golpistas.

Días después de aquella masacre, como consecuencia de la muerte de dos corellanos en el Frente del Norte, una turba de exaltados pretendió sacar a otros 40 corellanos y fusilarlos: la Guardia Civil lo evitó.

Por este motivo, y como ya indicamos como grupo municipal en el pleno del día 14 de marzo de este año, debemos agradecer a Antonio Porlier su gesto, pero como ayuntamiento, tenemos la obligación de recordar con una placa en el mismo edificio a quienes pasaron los últimos momentos de su vida en ese lugar, unos corellanos que solo pretendían una vida mejor para toda una sociedad que vivía en la miseria. Una placa que sea un homenaje a todos ellos, a sus mujeres viudas, e hijos/as huérfanos.

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